La polémica idea del presidente de Millonarios, Felipe Gaitán, de renunciar y retirar los últimos dos títulos ganados por el equipo (1987 y 1988, cuando estaba bajo control del extinto narcotraficante Gonzalo Rodíguez Gacha) es una postura ética y moral -e inlcuso, valiente si se quiere- en un país que convive hace 40 años con el poder atemorizante y corruptor de las mafias. Eso no es un secreto.
Si los socios de Azul y Blanco S. A., sociedad propietaria y administradora de Millonarios Fútbol Club, deciden, finalmente, quitarse esas estrellas, están en su derecho individual y darán pie a que continúe la reflexión sobre las implicaciones que el narcotráfico tuvo, tiene y tendrá para nosotros como sociedad, como país, como cultura.
Sin embargo, el retiro de esos títulos debe apoyarse en hechos: ¿Qué es lo que reconocen los directivos de Millos? ¿Que hubo 'narcos'? ¿Admiten que en esa época quienes estaban en Millonarios 'robaron' juegos o amenazaron o sobornaron árbitros y/o rivales? En resumen, ¿cómo probarán que Millos ganó ilegalmente esos títulos?
Partiendo de 'las buenas intenciones' de la propuesta, se podría pensar en un 'efecto dominó' en el que otros equipos, en actos de reparación pública similares por sus vínculos pasados con los 'capos', establezcan distancia y separación definitiva con las organizaciones criminales en un ejemplarizante rechazo total.
Pero todos los directivos de clubes consultados negaron esa opción. Afirmaron, por el contrario, que responden por sus actos de hoy, pero no por un ayer en el que ni siquiera participaron. Además, lógico, ante la sola insinuación exigen que se demuestren ante la justicia las suposiciones con pruebas. Ni la Federación de Fútbol, ni la Dimayor, ni Coldeportes, ni el Estado tienen las herramientas para retirar títulos ganados gracias a supuestas ingerencias externas pasadas ni mucho menos el material probatorio. Ese es el 'cuid' del asunto.
Además, muchos, en las redes sociales, por ejemplo, entienden la idea como una postura 'moralista y demagógica' expuesta en un pésimo momento: la víspera de la histórica visita de este miércoles al Real Madrid. ¡El sueño terminó en pesadilla! ¡Gaitán desvió el foco y se tiró la fiesta! Pero su propuesta es válida, tanto como el debate que continúa abierto.
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