Su juicio ha sido visto como un símbolo de la propia intolerancia rusa al disentimiento, especialmente bajo el régimen de Putin, que ha emprendido fuertes medidas contra la oposición en los últimos meses.
Las protestas en apoyo a las punk feministas han atraído también ha celebridades como Paul McCartney, Madonna y Bjork quienes pidieron que fueran liberadas.
El viernes tras el veredicto, el presidente Barack Obama lamentó la sentencia contra las músicas, dijo el vocero de la Casa Blanca Josh Earnest. "Estados Unidos está decepcionado por el veredicto, inclusive las sentencias desproporcionadas que fueron impuestas", dijo Earnest.
Los gobiernos de Gran Bretaña, Francia y Alemania también expresaron su rechazo a la sentencia.
Sin embargo, las manifestaciones del viernes, que en todos los casos eran de menos de mil personas, parecían carecer de la fuerza necesaria para ejercer una presión real al gobierno ruso.
A pesar de esto, una de las manifestantes en Berlín subrayó la importancia del apoyo, por pequeño que parezca.
Marianne Birthler, una antigua disidente de Alemania Oriental nombrada directora de la comisión post-reunificación que investigó al servicio de espionaje de Alemania Oriental, recordó cuando era integrante de la oposición alemana.
"Los mensajes de otros países eran muy, muy importantes, así sabíamos que lo que hacíamos era reconocido y que había gente dispuesta a apoyarnos y que se preocupaba por lo que nos pasaba. Por eso estamos hoy aquí", dijo.
Los manifestantes de Nueva York a Londres, pasando por Copenhague, portaron pasamontañas de colores como los que usaron las acusadas cuando hicieron su protesta en la catedral y algunos de los hombres en la capital británica llevaban vestidos como muestra de solidaridad.
"Esas chicas son sólo la punta del iceberg", dijo Adam Adamson, de 26 años, quien creó una página en Facebook para la manifestación en Londres. "Muchos han sido arrestados por oponerse a Putin".
En Nueva York, cerca de 40 manifestantes se reunieron con pancartas que decían "todos somos vándalos" .
En Barcelona más de 50 personas con ropa de colores cantaron y bailaron con la música de Pussy Riot fuera de la enorme Catedral de la Sagrada Familia.
"Rusia es una mezcla de Europa y Asia, lo que significa que tiene una relación única con la religión, pero sabemos que esto no es realmente un asunto religioso" , dijo Andrei Viachenko, de 28 años, un estudiante de doctorado ruso en Barcelona.
En Serbia un grupo de derecha extrema llamado Nasi presentó un juego en internet en el cual se ataca a las integrantes de Pussy Riot. La página del juego dice que las mujeres deberían ser llevadas a un hospital psiquiátrico para recibir tratamiento.
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