La canciller alemana, Angela Merkel llegó a la conclusión de que no se debería permitir que Grecia deje la zona euro.
Así mismo, que está preparada para ofrecer a Atenas más flexibilidad en los pagos de su rescate, publicó el sábado la revista der Spiegel.
Grecia ha hecho escasos avances en las reformas económicas que prometió a sus acreedores internacionales a cambio de más efectivo. Pero Merkel cree que es necesario evitar un tercer paquete de rescate para Atenas dada la dificultad de que éste pueda ser aprobado por el Parlamento alemán en medio del creciente descontento público, dijo der Spiegel, sin nombrar a sus fuentes.
El reporte sostuvo que la canciller le dijo a si círculo más estrecho: "Debemos encontrar una solución".
Esto involucraría reorganizar el actual programa de ayuda, por ejemplo incrementando los próximos tramos de efectivo a cambio de recortar los posteriores, indicó.
La "troika" de prestamistas internacionales de Grecia posiblemente no tomará una decisión sobre el futuro del país hasta inicios de noviembre, puesto que la redacción de su reporte demorará más de lo esperado, dijo la revista, tras citar fuentes diplomáticas.
Los prestamistas de la UE, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional regresará a Grecia a inicios de septiembre para supervisar avances en las reformas y decidir sobre posibles ajustes al acuerdo de rescate, por lo que pasarán semanas antes de que su reporte esté listo, dijo el mes pasado el Ejecutivo de la Unión Europea.
MANIFESTACIONES EN GRECIA CONTRA LAS NUEVAS MEDIDAS DE AUSTERIDAD
Más de 12.000 manifestantes salieron a las calles este sábado en Salónica para protestar contra las nuevas medidas de austeridad reclamadas a Grecia por sus acreedores, la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). La policía estimó que unas 12.000 personas se manifestaron.
El año pasado en la misma época, para la apertura de la Feria Internacional de la ciudad, fueron unos 25.000 los manifestantes. Los manifestantes denunciaron la intensificación de la austeridad, tras más de dos años de recortes que hicieron caer el nivel de vida un 35%, según reconoció el propio gobierno, e hicieron estallar el índice de desempleo, que afecta a casi un cuarto de la población activa. Además la recesión que sufre el país desde hace cinco años sigue profundizándose.
"No a la abolición de las conquistas sociales centenarias", "El pueblo griego no puede más", proclamaban unos carteles a la cabeza de la columna que iba escoltada por varias ambulancias, señal de la tensión cada vez mayor entre el personal médico por los recortes salariales y de presupuesto.
"Muy pronto la inmensa mayoría del pueblo griego va a reaccionar", lanzó Alexis Tsipras, jefe de Syriza, principal partido de la oposición, que goza de buenos índices de aprobación según los sondeos frente a un gobierno de coalición formado por la derecha, los socialistas y la izquierda moderada.
Tsipras imputó al primer ministro conservador, Antonis Samaras, que lo había acusado por la mañana de empujar a Grecia fuera del euro, de ser el que "condujo al país a la catástrofe". Los sindicatos, el principal del sector privado GSEE y el de la función pública Adedy que participaron en la manifestación, esperan bloquear las presiones de la troika (UE, FMI y Banco Central Europeo) de acreedores que abogan por una mayor desregulación del mercado laboral.
Esta movilización se produce la víspera de una reunión entre la troika y el ministro de Finanzas, Yannis Stournaras, y de un encuentro de la coalición gubernamental para esbozar las medidas que les permitirán recortar 11.500 millones de euros en 2013 y 2014.
La zona euro y el FMI supeditan la asistencia financiera a las medidas adoptadas por el país, como recordó por la mañana Samaras, que se fijó como prioridad obtener "un informe positivo" de la troika sobre los esfuerzos para sanear el erario público.
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