Programa busca que 429 habitantes aprendan a leer y a escribir.
El 21 de mayo de 2011, Día Mundial de la Afrodescendencia, los habitantes de San Basilio de Palenque, en Bolívar, decidieron quitarle las cadenas a la estatua de Benkos Biohó, el líder negro que en 1713 logró abolir la esclavitud en su pueblo. Irónicamente, la estatua todavía las tenía.
Programa busca que 429 habitantes aprendan a leer y a escribir. Pero la decisión no fue fortuita. En medio de los festejos de la fecha, los palenqueros inauguraron un programa de alfabetización con el que 500 de sus 4.000 habitantes aprenderían a leer y escribir. Por eso, cortar las ataduras de Biohó significaba, al mismo tiempo, liberarse del analfabetismo.
El desafío había iniciado meses atrás cuando la Fundación Transformemos, en alianza con la alcaldía de Cartagena, alfabetizó a 25.000 personas en la ciudad, entre ellos muchos palenqueros.
Según un estudio de la Fundación, además del problema de analfabetismo, la lengua palenque -mezcla de africano bantú, portugués, francés y español que sus ancestros inventaron para protegerse de los colonos-, que convirtió en 2005 a Palenque en Patrimonio inmaterial de la Humanidad, se estaba perdiendo y solo los ancianos la sabían.
Los alumnos palenqueros, animados por sus propios logros, pidieron que el programa se replicara en su pueblo, por lo que Transformemos llegó hasta este corregimiento de los Montes de María.
Primera cartilla bilingüe
En marzo de 2011 comenzó la creación de una cartilla bilingüe con la participación de la población. Con Son ri tambó, son de tambores nació el único libro de aprendizaje inicial escrito hasta ahora en palenque y español.
Con este material "de la tierra propia", en marzo pasado, 429 palenqueros entre 14 y 80 años se graduaron de tercero de primaria bilingüe en el único colegio que hay en el pueblo, a pocos metros de la estatua de Benkos Biohó. Tras el inicio de las clases, Felipa y sus compañeras Benancia y Anacelysz, mujeres entre 45 y 60 años, repasan uno a uno el trazo de las vocales y hacen planas de frases. Luego empiezan a kankanía , es decir, a leer.
La rutina se repite de lunes a viernes, de 4 de la tarde a 7 de la noche. El reto para el próximo año es declarar a Palenque área libre de analfabetismo. Para eso, estos 429 palenqueros aspiran continuar su proceso hasta graduarse de bachilleres. "Aprender a leer y a escribir significa más logros porque podemos exigir", afirma Zaray Zúñiga. ¿Y qué exigen? Por lo pronto están redactando derechos de petición dirigidos a la Gobernación para pedirle que adecúe el sistema de alcantarillado y acueducto.
Aprenden palenquero desde niños
Según los habitantes, sus padres les prohibieron hablar palenquero porque en Cartagena era visto como un castellano mal hablado, objeto de burlas y malos tratos.
"A eso súmele que se pensaba que los niños aprendían las labores del campo antes que ir a la escuela", afirma el profesor Dionisel Cassiani.
Es por esta razón que los niños también están aprendiendo a escribir y a leer el idioma nativo. Por petición de la comunidad, la cartilla se está utilizando para enseñarles a los más pequeños y en el bachillerato formal. Estos estudiantes tienen tres horas semanales para aprender palenquero.
"Nos gusta porque su riqueza nos recuerda quiénes somos", afirma Lucely Herrera, de 16 años.
Y los alumnos adultos toman la lección con 20 profesores palenqueros con los que cuenta el programa, algunos de ellos capacitados con el modelo pedagógico de Transfor- memos como el maestro de folklore Justo Valdez.
CARNETS
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