El último año de Emiro Madera en la rectoría de la Universidad de Córdoba estuvo marcado por el enfrentamiento directo entre él y la comunidad universitaria. ¡Qué renuncie! Se leía en los carteles de las manifestaciones, ¡Qué renuncie! Se escuchaba a los maestros, ¡Qué renuncie! Se leyó en los editoriales de los medios locales.
Pero Madera se aferró a su silla y se negó a irse antes del 4 de agosto, cuando terminó legalmente su periodo y en su defensa aseguró que sus actuaciones no le habían valido ninguna sanción por parte de los organismos de control y que detrás de las acusaciones había una puja para quedarse con la rectoría. En el último mes Sol Herrera Naranjo, vicerrectora, asumió la dirección de la institución.
La rectoría de Madera fue criticada por profesores, alumnos y líderes de opinión, quienes lo acusaron, una y otra vez de extralimitarse en sus funciones aprovechando sus facultades para decidir -por su propia cuenta- el curso de contratos millonarios. También lo señalaban de querer extender su periodo por un año más modificando los estatutos de la institución y, sobre todo, sus críticos reclamaron que no fuera capaz de sacar a la institución de la crisis que trajeron las rectorías de Víctor Hugo Hernández (condenado por el asesinato del sindicalista Hugo Iguarán Cotes) y Claudio Sánchez Parra, responsable de infiltración paramilitar en el campus.
Pero las “pujas” sobre las que habla Madera no son algo nuevo, “los políticos tradicionales de Córdoba siempre han querido aprovecharse de los millonarios recursos con los que supuestamente cuenta la universidad, ni siquiera saben que el déficit de la institución supera los $190 mil millones”, dice el representante de los profesores ante el Consejo Superior, Rafael Cogollo.
En la convocatoria realizada para la elección del nuevo rector 27 candidatos presentaron sus postulaciones, de los cuales, dice Cogollo, hay 10 profesores de la Universidad y “15 personas externas que no conocemos, lo que sí sabemos es que todas las fracciones políticas del departamento tienen un nombre en la lista” dice Cogollo.
Frente a nula participación estudiantil en el proceso de elección (producto de modificaciones que se realizaron al estatuto estudiantil en la última década), la comunidad universitaria ha reclamado que su voto -representado en las consultas- vuelva a tenerse en cuenta, pero el Consejo Superior mantiene el control sobre las elecciones.
Este viernes el Consejo Superior se reunirá para revisar los perfiles de los 25 candidatos que requieren, como mínimo 52 meses de experiencia administrativa universitaria y 5 años de experiencia docente.
¿Con este panorama, cómo se garantizará que el Consejo Superior de la Unicórdoba designe a un buen líder para el claustro? “Hay un grupo de consejeros que estamos dispuestos a dar la batalla para que no lleguen más rectorías nefastas. Haremos las denuncias necesarias para que el Gobierno recapacite, defienda la universidad que no debe ser un fortín político” dice el profesor Cogollo.
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