En una finca de 390 hectáreas ubicada en municipio de Polo Nuevo, departamento del Atlántico, Jorge Luis Alfonso López, vivía a su anchas, tal como lo hizo en el auge de su poderío el extinto narcotraficante Pablo Escobar en la hacienda Nápoles.
Animales exóticos, un bunker para su seguridad y un poderoso arsenal, fueron algunos de los hallazgos de la Policía, que desplegó cerca de 300 hombres de las fuerzas especiales para asegurar su captura
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