Londres centró las miradas del mundo entero para ver a la Reina Isabel II inaugurar los Juegos Olímpicos.
Con una ceremonia cargada de cultura británica, Londres dio el pistolazo oficial a los Juegos Olímpicos.
El acto inaugural, que se celebró en el Estadio Olímpico, contó con la participación de la reina Isabel II, ‘Mr. Bean’, James Bond y J.K. Rowling, entre otros icónicos personajes del Reino Unido.
“Londres está listo para el mayor evento deportivo”, aseguró el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge, horas antes de la apertura oficial de los Juegos.
La Reina Isabel II abrirá los XXX Juegos de la era moderna en una ceremonia, dirigida por el director Danny Boyle, quien este viernes prometió sorpresas tras decir que "intentamos crear algo original".
El único peligro para la función podría ser la lluvia que ha aparecido de forma intermitente y podría deslucir un evento, que los afortunados que han asistido a sus ensayos han ensalzado.
La ceremonia, inspirada en la cultura británica, será sorprendente, aunque sin llegar a los excesos espectaculares que exhibieron los chinos hace cuatro años en Pekín.
"No se puede hacer un espectáculo mayor que el que se hizo en Pekín", dijo Boyle.
Mientras en las gradas estarán presentes 120 jefes de Estado y de gobierno y multitud de personalidades de todos los ámbitos de la sociedad, como el príncipe Guillermo y su esposa Catalina, la primera dama estadounidense, Michelle Obama y el actor estadounidense Brad Pitt.
Entre ellos, sin duda centrará las miradas de los miles de espectadores en el estadio y de los millones de telespectadores que verán el espectáculo desde sus casas, el campeón jamaicano Usain Bolt, abanderado de su delegación.
Más escondidos entre sus delegaciones, pero también muy buscados por las miradas estarán atletas como el nadador estadounidense Michael Phelps o el tenista suizo Roger Federer, que junto a sus compañeros lucharán por las 302 medallas de oro que se distribuirán en los próximos días.
Los atletas no serán un actor menor de una ceremonia, que ha costado 27 millones de libras (34,4 millones de euros, 42,3 millones de dólares), en la que participarán 10.000 figurantes para replicar en el estadio olímpico una escena típica del campo británico con sus campos, ríos y animales o una estampa de la revolución industrial.
Se mantiene el suspenso sobre la identidad del último relevista de la antorcha olímpica porque "eso tiene que ser una sorpresa, esperamos que le guste a todo el mundo", dijo Boyle.
Los rumores corren después que el futbolista inglés David Beckham asegurara que no será él, aunque también tendrá un papel en la gran función.
Para abrir boca antes del evento, las campanas de Londres sonaron en la mañana de este viernes encabezadas por el Big Ben, la famosa campana que cuelga de la torre del reloj junto al parlamento británico, que sonó 40 veces durante 3 minutos.
AFP
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