domingo, 12 de agosto de 2012

portafolio.coInternacional Alemanes están disgustados con Merkel por rescates en Europa



Angela Merkel / Canciller de Alemania

Los más destacados economistas del país publicaron una carta en la cual le piden dejar que los bancos quiebren.

¿Por qué Angela Merkel es tan renuente a hacer lo que sea necesario para salvar el euro? Analicemos una solicitud que 160 economistas de habla alemana publicaron en el Frankfurter Allgemeine Zeitung esta semana.
Los economistas, entre los cuales se cuenta el presidente del influyente Instituto de Investigaciones Económicas Ifo, Hans-Werner Sinn, son muy claros con respecto a qué piensan del plan parcial acordado por la cumbre de la Unión Europea la semana pasada de utilizar fondos del futuro Mecanismo Europeo de Estabilidad para rescatar directamente a bancos de la eurozona, con condiciones menos estrictas: lo odian.
“Hay que dejar que los bancos quiebren”, dicen los economistas, y plantean un argumento justo.
Si los inversores deciden prestar dinero a los bancos comerciales con el objetivo de lucrar, dicen Sinn y compañía, son ellos los únicos que deberían pagar el pato si los bancos entran en cesación de pagos.
Hacer otra cosa, dice la carta, es simplemente subsidiar a Wall Street, la City de Londres y unos pocos inversores y bancos alemanes en problemas.
En eso tienen razón, por supuesto.
Los rescates bancarios que acompañaron la crisis financiera en el mundo entero nos han dejado metidos hasta el cuello en riesgo moral, además de intranquilos en cuanto a que la ayuda financiera llegue a quienes la merecen.
También es una línea fuerte que le hace el juego a la hostilidad popular hacia los banqueros con remuneraciones elevadas.
Es muy probable que Merkel -que enfrenta una campaña por la reelección el año próximo- pague un precio político por cada concesión que haga a favor de una responsabilidad alemana compartida por deuda griega, española e italiana.
PREGUNTA ESENCIAL
La pregunta que no hacen ni responden los economistas alemanes en su solicitud es, no obstante, la verdaderamente esencial: ¿Qué le costará más a Alemania, y qué hará más daño a Europa? ¿Ayudar a garantizar deudas de bancos comerciales griegos y españoles? ¿O incitar al colapso del sistema financiero de Europa?
De cualquiera de las dos maneras, hay grandes sumas de dinero involucradas.
Sin embargo, existe un riesgo significativo de que permitir que algunos bancos vayan a la bancarrota arrastre también a los bancos franceses, alemanes, británicos, estadounidenses y otros que les prestaron, desencadenando una reacción en cadena.
LEGISLADORES TAMBIÉN PIERDEN LA PACIENCIA
Importantes legisladores de los conservadores de la canciller alemana, Angela Merkel, advirtieron sobre un creciente resentimiento por lo que se perciben como concesiones de Alemania ante planes de rescate de la zona euro.
Esto se vio exacerbado por la visión transmitida por Italia de que el resultado de la última cumbre de la UE representaba un revés para Merkel. En la cumbre del 28 y 29 de junio, el primer ministro tecnócrata de Italia, Mario Monti, y el jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy, superaron la renuencia de Merkel a usar fondos de rescate para estabilizar los mercados de bonos y ayudar directamente a los bancos de países de la zona euro en problemas.
“Creo que estamos acercándonos al límite de lo que la Bundestag (Cámara baja) y la población están dispuestos a tolerar.
Además, los comentarios de Mario Monti (...) estuvieron fuera de lugar”, dijo Michael Stuebgen, portavoz de los conservadores en el Parlamento alemán.

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