lunes, 22 de abril de 2013

Un día al lado de quienes construyen el nuevo aeropuerto


A ritmo desbordado avanza construcción de terminal nacional. 15.000 obreros han estado en la obra.

A las siete de la mañana el personal ya está en sus ‘trincheras’. Es un ejército de obreros que en los picos más altos de los trabajos de la fase II del nuevo aeropuerto Eldorado ha llegado a los 15.000 hombres, algo asícomo suponer que todos los habitantes de Anapoima o de Cáqueza, en Cundinamarca, se levantaran un día a mezclar cemento o a soldar láminas de aluminio.
Todo en la obra es de tamaño monumental. Solo para instalar uno de los vidrios de la fachada principal se necesita la fuerza de cuatro hombres. “Es que pesan 400 kilos y tienen 5 centímetros de grosor”, aclara Ramiro, uno de los encargados.

Los cristales son tan sofisticados que cuentan, internamente, con un gas especial contra ruidos externos. Al día y por la complejidad de su instalación, se llegan a poner una media de seis. La instalación de los techos y de la tubería contra incendios es una labor en la que los encargados se juegan, literalmente, la vida. Son operarios como Andrés Sepúlveda, un joven de 24 años que la semana pasada vivió momentos de angustia cuando el andamio en el que se sostenía fue a parar al suelo.

“Me dio miedo que le cayera a alguien encima. Son gajes del oficio, pero uno no deja de asustarse”, asegura el empleado. Al paso de los aviones que aterrizan y despegan de la vieja terminal y del puerto internacional, entregado al servicio el año pasado, 10 hombres parecen hacer equilibrio sobre los techos. “La cubierta es de patente italiana, en aluminio con doble curvatura y aislado térmico”, anota Andrés Julián Antonio, arquitecto de desarrollo de Opaín, como para darle una dimensión a los finos materiales que se están usando.

Cada uno de los trabajadores que desafían la gravedad están asegurados con líneas de vida amarradas a las vigas que garantizan que el operario no caiga al vacío en caso de soltarse.

“Lo único malo es cuando llueve. Así es muy difícil pegar las láminas”, explica Luis, en una pausa que utiliza para tomar algo.

Para hacer realidad el proyecto, el Consorcio Constructor Nuevo Dorado, empresa encargada de todas las obras de ampliación y modernización de Eldorado desde 2008, tuvo que remover 250.000 metros cúbicos de tierra y abrir pilotes de cimentación de 45 metros de profundidad. Además fueron contactadas 1.300 compañías subcontratistas de 14 países distintos.

El gran trabajo no termina allí. En la zona interior, justo en el sitio de recogida del equipaje, el arquitecto Andrés señala que todas las paredes son contra incendios y que algunas están hechas con porcelanato español. La nueva terminal se integrará con la zona pública de la parte internacional, lo que significa la unión del comercio y de las zonas comunes de ambas construcciones.

A las 12 del día, el grueso de trabajadores se refugia en una caseta de Coca-cola. Los que traen el almuerzo hacen fila para calentarlo en una pequeña estufa eléctrica de dos puestos y los otros arman su menú: “Salchichón de 1.000 pesos y gaseosa”, revela Edwin Jiménez, otra ‘hormiguita’ que llega a la obra en bicicleta desde Fontibón Centro.
En octubre entregan la obra
Opaín anunció que el nuevo muelle, de 65.208 metros cuadrados y 4 pisos,será entregado al interventor en octubreEn noviembre empezará la demolición del antiguo Eldorado. El radar será trasladado a cercanías de Catam.

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