Más de cinco mil personas vieron el partido entre Medellín y Millonarios a las afueras del estadio.
Este miércoles en la noche, el estadio El Campín estaba en silencio, como a la espera de la cita final del próximo domingo. Afuera, unas 5.000 personas le hacían fuerza a Millonarios.
Pese a la lluvia, hinchas como Jorge Valbuena, quien vive en el sector de Banderas (sur de la ciudad), llegaron a ver a su equipo del alma en las pantallas gigantes que fueron instaladas. "A mí no me importa la lluvia porque por el equipo hago lo que sea", aseguró Valbuena.
Las ventas ambulantes no esperaron y las vuvuzelas, los ponchos plásticos con el logo de Millos, el tinto y los perros calientes hicieron parte de la oferta. Por momentos, la zona de las pantallas parecía una tribuna, desde donde la emoción de la final saludaba a la noche bogotana.
A Édgar Castro, por ejemplo, no le importó cerrar su tienda en el barrio Pontevedra para ir a acompañar al azul. "Así sea a cientos de kilómetros, vine con toda la tropa y hasta con mi esposa", bromeó mientras sostenía una bandera.
Tras el compromiso, el empate no fue motivo de tristeza, y los hinchas, con sus cánticos, banderas y silbatos, se desvanecieron en el horizonte, pero con la promesa de regresar y despertar el mismísimo estadio para la gran final.
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