El volante soñó con jugar en el DIM y lo logró. Ahora sueña con arrebatarle el título a Millonarios.
A los siete años Sebastián Hernández se enamoró de Independiente Medellín. Le bastó con ir una vez al estadio Atanasio Girardot y escuchar los enérgicos cantos en la tribuna para matricularse como hincha y seguir una pasión que de verdad es sincera, porque con el DIM "todo es muy sufrido".
Ese primer partido que presenció en vivo y en directo, influenciado por unos amigos, lo cambió. A partir de ese momento sintió que quería llevar una camiseta con el escudo del 'poderoso' y alentar sin descanso a ese equipo del pueblo. "Cuando niño tuve amigos que eran hinchas del Medellín y me invitaron al estadio. Desde ese día le cogí cariño a lo que era la hinchada", dijo el volante de 26 años.
Como si hubiera sido ayer, 'Sebas' recuerda ese momento que le dio un nuevo sentido a su vida. "Ese día en el estadio, Medellín ganó 1-0 en el minuto 90 y el hincha siempre estuvo apoyando y cantando hasta que se dio el gol. A mí me impresionó mucho eso y desde ahí le tomé cariño al equipo", confesó Hernández.
El afecto por el 'rojo', que nació cuando aún no había elegido ser futbolista, se acrecentó con el paso del tiempo. Y se fortaleció cuando reapareció en el estadio convertido en recogebolas, oficio que le permitió estar cerca de esos ídolos del 'poderoso'.
Después de aplazar su sueño por años y de varios intentos fallidos, Sebastián pudo en el segundo semestre de 2012 llegar al club de sus amores. Del Atlético Huila partió convertido en figura, para empezar desde cero su historia con el 'rojo' y de paso materializar una fantasía de infancia.
"Siempre soñé ponerme esta camiseta. El solo hecho de poder vestirla me puso muy contento y ahora estoy feliz de poder disfrutar de una final tan linda como fue la del miércoles y como seguramente será la del domingo en El Campín", enunció el hincha, el recogebolas y el actual jugador del Medellín.
De entrada el técnico Hernán Darío Gómez le dio la 10, esa misma que vio portar en algún momento el talentoso Giovanni Hernández, uno de sus ídolos. Pero ese sueño estuvo cerca de convertirse en pesadilla porque el equipo debió superar duras pruebas: librarse del descenso, superar la crisis financiera, sobreponerse a los errores arbitrales y jugar varias fechas sin 'Bolillo'.
Ahora, Hernández vive un momento diferente. En el traje de creativo del DIM de sus amores, está cercar de convertiste en campeón con el 'Medallo'. "Cuando llegué al equipo no imaginé que estaría en la final, y ahora estamos a 90 minutos de traernos la estrella. Lo estoy disfrutando", expresó el volante.
Pese a que el primer pulso de la final, que disputó con Millonarios, terminó con un empate sin goles, el optimismo no abandona a Sebastián ni como hincha ni como jugador. "Queríamos sacar ventaja de local y marcar goles, pero empatar no es un mal resultado. Siendo inteligentes en Bogotá podemos traer la estrella", dijo el 10 del 'poderoso'.
Para el hombre de las ideas en Medellín, la primera faena en el Atanasio se complicó porque cometieron algunos errores y el rival "tiene buena posesión. Nos faltó tranquilidad para sostener el balón, nos vimos muy ansiosos. Los partidos de finales son apretados y que nadie los quiere perder. En Bogotá va a ser diferente. Creo que vamos a encontrar más espacios y, si somos aplicados, vamos a encontrar el gol", visualizó Hernández.
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