Experto dice que habría casos en los que la carga impositiva subiría hasta 500 por ciento.
Con los tres ejes principales por ser votados en las plenarias de la Cámara y del Senado entre este lunes y el miércoles en sesiones extras (impuestos a personas, tributos y aportes parafiscales de empresas e impuesto a las ventas), la reforma tributaria se define en medio de reparos de expertos por varias inconsistencias y efectos perjudiciales en los tributos a las personas a través del nuevo Impuesto Mínimo Alternativo, conocido como Imán.
Carlos Mario Lafaurie, presidente del Instituto Colombiano de Derecho Tributario, advirtió que aparentemente se mantienen las deducciones y exenciones a los asalariados (salvo algunos topes en cuentas AFC o pensiones voluntarias), pero a la hora de hacer las cuentas los derechos no se pueden ejercer. (Oportunidad histórica / Opinión).
Explicó que el Imán, en su condición de gravamen mínimo, únicamente permite restar del ingreso las contribuciones obligatorias a salud y pensiones obligatorias a cargo del trabajador, desconociendo otros conceptos que otras disposiciones establecen.
Además, según el experto, tanto el Gobierno como los ponentes del primer debate no cayeron en cuenta de excluir del Imán varias rentas exentas cuya sola descripción amerita esta categoría, como las indemnizaciones por los seguros de vida y el exceso del salario de los oficiales y suboficiales de la Fuerza Pública.
“Si se mantiene este descuido al momento de legislar, los conceptos mencionados pasarán a ser gravados si los recibe una persona sometida al Imán, lo que de paso generará dualidades injustas e incomprensibles”, aseguró Lafaurie, quien también dirige la especialización en Derecho Tributario de la Universidad Javeriana.
Hay más ejemplos
Para Lafaurie tampoco deja de ser preocupante que autoridades de alto rango hayan dicho que a quienes ganan 3,6 millones de pesos mensuales se les bajará la renta, cuando la realidad es que, con las normas actuales, un asalariado cuya fuente de ingresos es su trabajo y cuya paga no pase de 3’790.000 pesos mensuales en el 2013 no pagará impuesto de renta.
El experto tributarista también llama la atención porque con el Imán de los asalariados habrá casos en los que el impuesto se incrementará en 400 por ciento o incluso en 500 por ciento, de un año a otro, sin que siquiera se haya pensado en una norma de transición, lo que preocupa.
Preocupación empresarial por la inversión
Aunque el grueso del sector privado apoya la reforma tributaria, el Consejo Gremial Nacional (CGN) envió al Congreso una carta donde expresa que no se deben aprobar impuestos a los dividendos ni evitar la deducción a las compañías minero-energéticas. El gremio Andi también había criticado las propuesta días antes. Una de las 300 proposiciones pide gravar con 5% los dividendos y las participaciones de los accionistas, lo que según los empresarios elevaría el imporrenta a niveles del 37% y por encima de otros países.
El punto de las regalías también ha generado inquietudes en el propio Gobierno, dado que se afectarían la estabilidad en el sector y la competitividad.
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