miércoles, 28 de mayo de 2014

Nairo Quintana, un escarabajo fuera de lo común

Nairo Quintana es una fiera montada en una bicicleta que cuando la carretera se empina saca a relucir todas sus cualidades de escalador. Lo hace ahora en Europa y lo hizo desde muy niño cuando subía diariamente al alto El Moral, en Cómbita, en donde queda su casa.
Al escucharlo hablar, siempre despacio y en tono bajo, cualquiera podría pensar que se trata de un humilde campesino colombiano que trabaja en una escondida vereda y no del jefe de filas de uno de los equipos más poderosos del ciclismo mundial.
Pero la verdad es que Nairo tiene una mezcla de los dos. Es un boyacense humilde y soñador que disfruta labrar la tierra y cuidar a sus animales, pero también un guerrero que se preparó para hacer del ciclismo su profesión y convertirse en protagonista de las principales pruebas del calendario internacional.
En 2010 ganó el Tour de L’Avenir, la carrera aficionada más importante del mundo, pero explotó definitivamente el año pasado, cuando quedó segundo en el Tour de Francia y se consagró como el mejor novato y campeón de la montaña. También logró el título de la Vuelta al País Vasco.
Asumió el éxito con una naturalidad sorprendente y no fue inferior a su rol como capo del equipo Movistar. De hecho, sabe que es una de las grandes figuras del deporte de las bielas y no se asusta frente a cámaras y micrófonos. Menos ante sus rivales, que lo respetan y le temen.
Ayer, por ejemplo, no tuvo reparos para exigirles a sus compañeros de fuga, encabezados por el francés Pierre Rolland, que se pusieran al frente y ayudaran a sacarle diferencias al lote líder.

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