La posible salida de la Empresa de Energía de Bogotá (EEB) del grupo interesado en pujar por el 57,6% de las acciones de Isagén, que el Estado puso en venta, generó incertidumbre entre las compañías precalificadas que ven cómo se dilata el proceso, lo cual podría terminar dejando en manos del próximo gobierno esta decisión.
Así lo señalaron expertos del sector al explicar que hoy, cinco días después de que el Consejo de Estado diera vía libre a la venta de una de las tres generadoras más grandes del país, el Ministerio de Hacienda no ha dado a conocer el nuevo cronograma de la subasta.
La apuesta del Gobierno es obtener cerca de $5 billones, que destinará a financiar los 30 proyectos de la cuarta generación de concesiones (4G) tasados en $47 billones. Con esta infraestructura el país busca mejorar sus competitividad en la región.
La presidenta de la Empresa de Energía de Bogotá, Sandra Fonseca, quien en una entrevista con El Espectador había dicho que tenía listo el vestido para ir por Isagén, hoy está a punto de tomar la decisión de retirarse, debido a lo que ella califica como obstáculos de la Superintendencia de Industria y Comercio, la cual le exigió que hiciera desinversiones, y eso prácticamente los pone fuera del objetivo en pos del cual vienen trabajando desde hace varios años.
De ser positiva la decisión de la EEB de abandonar el proceso, sólo quedaría una compañía colombiana entre los interesados, Empresas Públicas de Medellín, y con ella la ilusión de que Isagén quede en manos nacionales, que es lo que una gran parte de los colombianos viene reclamando, por considerar que el país perdería una de las joyas de la corona en el mercado energético.
Sin embargo, la EEB aún no ha dicho la última palabra y podría aceptar las condiciones de la Superintendencia una vez se conozcan las fechas del nuevo cronograma. Sin embargo, lo que sí ocurriría es que esto pasaría a ser un costo adicional para la compañía, explicó una fuente interior de la EEB.
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