lunes, 25 de agosto de 2014

Hay olores que nos llevan a la cama / Sexo con Esther

No es cuento: las feromonas, sustancias diluidas en el sudor o en las secreciones de los señores, tienen efectos bárbaros en el funcionamiento de nuestro cuerpo, que se manifiesta, incluso, en la forma como los percibimos y los deseamos.
Aunque se conocen hace décadas, por primera vez se demuestra la forma como las mujeres nos beneficiamos de las feromonas no solo cuando nos relacionamos físicamente con ellos, sino también entre nosotras.
Winnifred Cutler, de la U. de Filadelfia, aisló estos elementos del sudor de hombres y mujeres y los puso en contacto en un grupo de mujeres sexualmente activas. Así comprobó que las reacciones que provocaban iban más allá de la atracción que se les achaca.
Para empezar, las que tuvieron contacto con las feromonas masculinas (sin que lo supieran, obviamente) fueron más receptivas a las insinuaciones de los varones y los encontraron mucho más tentadores y gustadores, pero lo más llamativo es que ellas aumentaron la frecuencia de idas a la cama semanalmente, en comparación con las que no tuvieron contacto con estos aromas.
Pero hay más, las que inhalaron los olores masculinos y tenían ciclos menstruales inusualmente largos o cortos lograron acercarlos al promedio, y las que recibieron la “esencia” de otra mujer “menstruaron en el mismo tiempo después de algunos meses, lo que confirma la observación de que mujeres que viven juntas tienden a menstruar simultáneamente”. Todo por causa de las feromonas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario